Ir al Home page
   
 
 
Valor pronóstico de la escala de coma de Glasgow en los pacientes
con trauma craneoencefálico leve.

 

     AUTORES: Dr. Ariel Varela Hernández. Especialista de 1er  grado en Neurocirugía.

                          Dr. Guillermo Pardo Camacho. Especialista de 1er grado en Neurocirugía.

                          Dra. Gretel Mosquera. Residente de 2do año de Neurocirugía.

                          Milton Miguel Martínez Madrigal. Alumno asistente en Neurocirugía.

                          Marco Antonio de Argollo Mendes. Alumno asistente en Psiquiatría.

 

 Colaboradora: Lic. Norma Trufero Canovas.

 

 

 

CORRESPONDENCIA: Dr. Ariel Varela Hernández. Maximiliano Ramos # 106 / Carmen y Bembeta. Camagüey. Cuba.

E-mail: avarela@shine.cmw.sld.cu

 

RESUMEN:

 

Introducción y objetivo: La clasificación de severidad del trauma craneoencefálico basada en la escala de coma de Glasgow se ha mantenido como estándar en el manejo de estos pacientes. Este trabajo está encaminado a determinar el valor pronóstico de la escala de coma de Glasgow en los pacientes con trauma craneoencefálico leve.

Material y Método: Se realizó un estudio retrospectivo de todos los pacientes ingresados en los servicios de Neurocirugía y Traumatología en el año 1999 portadores de un trauma craneoencefálico leve manejados según un algoritmo de trabajo único. Sólo se excluyeron los pacientes cuya Historias Clínicas no pudieron ser localizadas o que murieron producto de lesiones traumáticas graves extraneurológicas. La muestra se integró de 252 pacientes que se sometieron a una encuesta  a partir de las Historias Clínicas y fue tratada mediante distribuciones de frecuencia y test de hipótesis de proporción.

Resultados: Un total de 14 pacientes sufrieron degradación del puntaje del Glasgow, dentro de este grupo un 57.14% de los mismos presentaron Glasgow inicial de 13 puntos. Fueron  estudiados con TAC de cráneo 79 pacientes , el 75.98% de los mismos presentó un examen anormal. El  17.06% de la muestra se sometió a procederes neuroquirúrgicos y el 3.57% falleció.

Conclusiones: Resulta poco confiable pronosticar la evolución de los pacientes con trauma craneoencefálico leve solo sobre la base de la puntuación del Glasgow inicial. Deben establecerse clasificaciones multidimensionales de estos pacientes que incluyan los estudios imagenológicos.

Palabras  Clave: Coma. Escala de Glasgow.. Neurocirugía. TAC.  Trauma. Trauma craneoencefálico.

Palabras de cabecera: Valor de la escala de Glasgow.


SUMMARY:  

Introduction and objective: The classification of severity of the head trauma based on the Glasgow  scale has stayed as standard in the management of these patients. This work is guided to determine the value of The Glasgow scale in the prognosis of patients with mild head trauma. 

Material and Method: a retrospective study was carried out with all the patients admitted in the services of Neurosurgery and Traumatology in a year (1999) suffering from mild head trauma managed according to an algorithm of work. Were only excluded those whose clinical records could not be located or that they died of serious extra neurological traumatic lesions. The sample was integrated of 252 patients that underwent a survey starting from the clinical records and it was treated by means of distributions of frequency and test of proportion hypothesis. 

Results: A total of 14 patients suffered degradation of the Glasgow score, in this group 57.14% had an initial Glasgow score of 13 points presented. Skull CT scan was made in 79 patients and the 75.98% of them presented an abnormal result. Neurosurgical procedures were practiced in the 17.06% of the sample. Mortality was  3.57%. 

Conclusions: It is not very reliable to predict the evolution of  patients with  mild head trauma only based on the initial Glasgow score. These patients need multidimensional classifications that include the imagenological studies.

Key Words: Glasgow Scale. Neurosurgery. CT scans.  Head Trauma. Mild head trauma.

INTRODUCCIÓN:

Los traumatismos en general y los traumatismos craneoencefálicos en particular han constituido y se mantienen como un tópico de gran interés para la medicina moderna por su alta frecuencia y costo social.

La introducción en la década del 70 de la escala de coma de Glasgow por Jennett y Teasdel permitió que años más tarde Rimel y colaboradores, en la Universidad de Virginia;  plantearan la clasificación de los traumatismos craneoencefálicos de acuerdo a su severidad en: Menores, moderados y severos; poco tiempo después fue sugerida la sustitución del término “menor” por el de “leve” para aquellos pacientes con pérdida transitoria de algunas funciones encefálicas globales  como la conciencia, memoria o visión posterior al trauma. Esta clasificación se ha mantenido como estándar para el manejo y pronóstico desde el punto de vista clínico de los pacientes con trauma craneoencefálico.

De acuerdo a la anterior clasificación los pacientes con trauma craneoencefálico leve serían todos aquellos con una puntuación en la escala de coma de Glasgow superior a 12 puntos a la llegada al centro hospitalario o después de 6 horas de la reanimación cardioventilatoria cuando es necesaria, sin degradación neurológica en las primeras 48 horas y una vez descartadas las causas que ocasionan un falso puntaje en dicha escala [3,15].

Si bien en las últimas décadas se han introducido nuevas técnicas de tratamiento, imagenológicas  y de neuromonitorización que han permitido una reducción en la mortalidad de los pacientes con trauma craneoencefálico grave y moderado [8,13] menor atención se ha prestado al estudio de los pacientes con el llamado “Trauma Craneoencefálico Leve” lo cual se ha notado en los últimos años en la literatura médica mundial. Cabe resaltar que dentro de este grupo se encuentra aproximadamente el 75% de los pacientes que se atienden con trauma craneal en un centro hospitalario con una incidencia reportada de 130.8 x 100 000 habitantes x año [14].

A juzgar por la palabra que define a este grupo de pacientes debería tratarse de casos en los que el traumatismo no produce lesión relevante sobre el encéfalo o sus envolturas capaces de comprometer la vida ni acarrear trastornos conductuales o cognitivos en el individuo capaces de comprometer su desempeño social. Sabemos que la realidad es bien distinta, aproximadamente el 3% sufre la muerte y un número mucho mayor disfunciones en la esfera psíquica superior conocida como “Síndrome post-concusión” [10,1,2,7,11]. Aunque el valor numérico no es elevado este hecho es incomprendido por la sociedad en muchos casos e inclusive por personal médico no familiarizado con el tema.

Los pacientes portadores del llamado “Trauma Craneoencefálico Leve” constituyen en realidad un grupo heterogéneo donde el solo hecho de tener una puntuación de la escala de coma de Glasgow a la llegada al centro hospitalario o postreanimación no excluye totalmente la posibilidad de una lesión intracraneal significativa ( Trauma Craneoencefálico Leve Complicado), debido a esto un gran número de pacientes debe ser admitido para observación hospitalaria, si no se cuentan con herramientas de predicción efectivas [3,12], lo que trae consigo dificultades organizativas y aumento de los costos hospitalarios; por otra parte la detección temprana y tratamiento oportuno de las lesiones intracraneales significativas trae consigo mejores resultados en cuanto a morbi-mortalidad.

 Motivados por las anteriores reflexiones hemos realizado este trabajo con el objetivo de brindar nuestras propias experiencias.

 

OBJETIVOS:

 

GENERAL:

       Determinar el valor pronóstico de la escala de coma de Glasgow en los pacientes con trauma craneoencefálico leve en esta serie.

 

ESPECIFICOS:

§       Precisar la frecuencia en que ocurren degradaciones de la de coma de Glasgow en relación al tiempo después del ingreso y al valor del Glasgow inicial.

§       Reconocer las anormalidades de la Tomografía Axial Computarizada en este grupo de pacientes y su relación con el Glasgow inicial.

§       Determinar la frecuencia y tipos de procederes neuroquirúrgicos que requieren estos pacientes.

§       Identificar la mortalidad en esta serie de acuerdo al Glasgow inicial de los pacientes.

 

MATERIAL  Y METODO:

Se realizó un estudio descriptivo de todos los pacientes ingresados en los servicios de Neurocirugía o Traumatología del Hospital Universitario Manuel Ascunce Domenech de Camagüey portadores de un trauma craneal leve en el período de tiempo comprendido desde el 1ro de enero al 31 de diciembre del año 1999. Los criterios de inclusión fueron todos los pacientes mayores de 15 años con escala de Glasgow de 13 o más puntos a su llegada al cuerpo de guardia o después de la reanimación cardioventilatoria cuando ésta fue necesaria ( lo que llamamos Glasgow inicial ) tantos vivos como fallecidos como consecuencia de complicaciones intracraneales. Esta evaluación fue realizada en todos los casos  por un neurocirujano siendo reflejado y analizado evolutivamente los casos con posibilidad de falso puntaje. Se excluyeron del estudio aquellos pacientes cuya historia clínica no pudo ser localizada o que murieron por lesiones graves extraneurológicas asociadas; no constituyeron criterios de exclusión los hallazgos al examen físico ni imagenológicos , la existencia de traumas asociados leves o moderados ni la degradación neurológica posterior.

   Con estas características se encontraron 252 pacientes que constituyen nuestra muestra de estudio. Para el manejo de los mismos se aplicó un algoritmo protocolizado en nuestro servicio que incluye la practica de Tomografía Axial Computadorizada (TAC)de cráneo simple (Somatom helicoidal Ar.Star Siemens 1998 ) lo antes posible con Glasgow menor de 15 puntos y en aquellos con 15 puntos que presentaron con inconciencia y amnesia postraumática de 1 hora o más, cefalea persistente, rigidez de nuca, deterioro del nivel de conciencia, fractura demostrada en el Rx simple de cráneo o déficit neurológico focal. En un número de pacientes con fracturas craneales deprimidas tratadas quirúrgicamente de urgencia en horario en que no estaba disponible el equipo de TAC con evolución postoperatoria favorable no se practicó este estudio ; en estos  casos la cirugía consistió en esquirlectomía, evacuación de hematomas Intracraneanos detectados transoperatoriamente, hemostasia o reparación dural de ser necesario así como desbridamiento de la herida con sutura primaria.

En otro grupo de pacientes el examen no se realizó por la rápida mejoría de los síntomas referidos al ingreso o por rotura del equipo de TAC ; estos pacientes ingresaron para observación hospitalaria según los siguientes criterios: amnesia peri traumática mayor a 1 hora, inconciencia postraumática mayor a 15 minutos, síntomas persistentes, lesiones asociadas significativas, residencia alejada de un centro hospitalario, no observación confiable en el hogar, signos clínicos o radiográficos de fractura craneal, alcoholismo agudo, coagulopatías o asistencia al hospital en más de una ocasión por síntomas persistentes. En total 79 pacientes se estudiaron con TAC de cráneo lo que representa el 31.35% de la muestra (P=8.732E-11).

Los pacientes en que se demostró lesión intracraneal con efecto de masa significativo (desplazamiento de línea media mayor a 4 mm) se sometieron a evacuación quirúrgica urgente mediante Trauma-Flap imponiéndose un catéter intracraneal (intraventricular o intraparequimatoso)  para monitoreo de la presión intracraneana (PIC) manteniéndose con ventilación mecánica y sedación con Morfina (4 mg por hora) hasta la normalización por un periodo de al menos 24 horas.

Los pacientes con lesiones intracraneales sin efecto de masa significativo se manejaron,  de acuerdo al resultado de la discusión colectiva, con cirugía inmediata o tratamiento conservador con o sin monitorización de la PIC. La hipertensión endocraneana se trató en todos los casos con medidas generales, terapia de la Presión de Perfusión Cerebral (PPC) y  deshidratantes cerebrales, así como hiperventilación transitoria e hipotermia leve en los casos con hipertensión endocraneana refractaria. El coma barbitúrico y la Craneotomia descompresiva se emplearon en los casos con hipertensión endocraneana incontrolable.  

A partir de las historias clínicas de estos pacientes se confeccionó una encuesta que incluía las siguientes variables: Edad, sexo, tipo de accidente, mecanismo del trauma, Glasgow inicial, tiempo transcurrido desde el trauma hasta el ingreso, degradación del Glasgow, tiempo practicada la TAC de cráneo desde el trauma, síntomas al ingreso, examen físico al ingreso, hallazgos en el Rx de cráneo, hallazgos en la TAC de cráneo, lesiones asociadas, necesidad de neurocirugía, necesidad de neuromonitorización, estadía, complicaciones, estado del paciente al egreso y secuelas. Se interpretó como degradación del Glasgow la disminución de un punto o más del valor del Glasgow inicial.

 El tratamiento estadístico de la muestra fue mediante técnicas de distribución de frecuencias y test de hipótesis de proporciones tomándose como valores significativos los que presentaron P<0.05.

RESULTADOS:

Pacientes con degradación del Glasgow:

Un total de 14 pacientes sufrieron degradación del Glasgow inicial lo que constituye un 5.5% de la muestra. De los mismos 8 se degradaron entre las 6 y 24 horas después del ingreso (57.7% de este grupo) lo cual fue significativo desde el punto de vista estadístico. Solo 3 pacientes se degradaron antes de las 6 horas así como entre 25 y 48 horas después del ingreso (21.4% en cada caso). No hubo pacientes degradados después de las 48 horas del ingreso.

Respecto al Glasgow inicial 8 pacientes degradados presentaron una puntuación de 13 (57.14% de este grupo). Llama la atención que 5 de esos pacientes (35.71%) presentaron Glasgow inicial de 15 puntos. Solo un paciente (7.14%) presentó Glasgow inicial de 14 puntos ( Tabla 1 ).

Anormalidades en la TAC de cráneo:

A 79 pacientes de nuestra muestra se le practicó TAC de cráneo simple, la mayoría dentro de las primeras 48 horas después del ingreso. En 60 de los mismos se encontró este examen anormal (75.95%) dato que mostró significación estadística ya que fue normal solo en 19 pacientes (24.05%). Dentro de este grupo 31 pacientes mostraron Glasgow inicial de 13 puntos, 28 de 15 puntos y 16 de 14 puntos ( Tabla 2 ).

En los pacientes con Glasgow inicial de 15 puntos fue más frecuente el diagnóstico de contusión encefálica sin efecto de masa (8 pacientes). Con Glasgow inicial de 14 puntos fue más frecuente la fractura lineal de bóveda craneana, la contusión encefálica con ligero efecto de masa (luxación de línea media menor de 4 mm) y el hematoma intraparenquimatoso (en 3 pacientes respectivamente). Cuando se encontró un Glasgow inicial de 13 puntos se diagnóstico mayormente la contusión encefálica con ligero efecto de masa (9 pacientes), la fractura lineal de la bóveda craneal (8 pacientes) y el hematoma intraparenquimatoso (5 pacientes) ( Tabla 3 ).

Intervenciones Neuroquirurgicas practicadas:

Un total de 43 pacientes requirieron intervenciones Neuroquirurgicas para un 17% del total. Dentro de este grupo predominó significativamente la esquirlectomía que se realizó en 22 pacientes (51.16% de este grupo). Otras intervenciones realizadas fueron: Craneotomia localizada para la evacuación de hematoma intra parenquimatoso (22 pacientes; 20.93%), trauma-flap (7 pacientes; 16.27%), trépanos evacuadores (3 pacientes; 6.97%), trépanos exploradores y reparación de herida epicraneal extensa (cada una en un paciente; 2.32% respectivamente)   ( Tabla 4 ).

Análisis de fallecidos:

En este estudio se encontraron 9 pacientes fallecidos  representando el 3.57% de esta serie, todos debido a la ocurrencia de complicaciones intra craneanas. De los mismos 5 pacientes presentaron Glasgow inicial de 13 puntos (55.55%), 3 pacientes con Glasgow inicial de 15 puntos (33.33%) y 1 paciente con Glasgow inicial de 14 puntos (11.11%) ( Tabla 5 ).

DISCUSIÓN:

Degradación del Glasgow inicial:

En la década del 80 fue publicada la clasificación de Rimel y cols de acuerdo a la severidad del trauma craneoencefálico basándose en la escala de coma de Glasgow. De esta manera se define el trauma craneoencefálico leve a todos aquellos pacientes con Glasgow inicial mayor a 12 puntos a su llegada al hospital o después de la reanimación cardioventilatoria de ser necesaria. Más recientemente se han incluido en esta categoría solo aquellos pacientes que no sufre degradación del Glasgow en las primeras 48 horas después del traumatismo [15,12]; hecho que no resulta útil pera el manejo y pronóstico de los pacientes que se atienden con trauma craneal reciente y que tienen la posibilidad de degradarse.

Rose y cols reportan que un 38% de los pacientes que se recibían con trauma craneal leve se degradaban al coma y morían ( “Talk and died” ). Marshall en estudios basados en el banco de coma traumático determinó que el 12% de los pacientes que hablaron se deterioraron al coma [1]. En nuestra serie encontramos un valor menor con 14 pacientes que representan el 5.55% de la muestra.

Aunque en la última década, basado en estudios estadísticos; se ha propuesto la introducción de los pacientes con Glasgow inicial de 13 puntos en el grupo de lesionados con trauma craneoencefálico moderado, llama la atención que un grupo relevante de nuestros pacientes degradados presentaron Glasgow inicial de 15 puntos (35.71% de la muestra). Predominaron no obstante los de Glasgow inicial con 13 puntos .De forma significativa la mayoría de los pacientes degradaron su condición neurológica en las primeras 24 horas del ingreso lo cual coincide con los resultados de otros estudios.

 

Los anteriores datos evidencian que no existe una relación directa entre el valor del Glasgow inicial y la posibilidad de degradación neurológica subsiguiente sobre todo en las primeras 24 horas del ingreso.

Anormalidades en la TAC de cráneo:

La TAC de cráneo fue realizada en el 31.35% de esta serie. Dacey sometió a este estudio al 11.1% de su muestra [14]. La amplia difusión actual de los equipos de TAC hace que se reporten valores cada vez mayores de utilización de esta técnica en este contexto. Shockford y cols introduciendo la TAC de cráneo en el algoritmo de estudio de los pacientes con trauma craneal leve, además de aumentar la calidad del manejo, demostraron un ahorro de $ 1,509,012 en materia de costos hospitalarios [3].

Utilizando los criterios expuestos en el material y método y no obstante a dificultades en ocasiones con la disponibilidad del equipo , la mayoría de los pacientes en este grupo presentaron anormalidades de la TAC (75.95% de la muestra). French y Dublín reportaron un 13% de los pacientes con TAC de cráneo anormal y examen neurológico normal. En el citado estudio de Dacey la TAC fue anormal en el 34% de los pacientes en que se practicó la misma. Algunos autores han reportado una incidencia de anormalidades en la TAC de cráneo en este grupo de pacientes entre 3-5% cuando es realizada antes de las 6 horas después del trauma lo que sugiere que estos valores se incrementan cuando el estudio se practica más tardíamente [11].

Dentro del grupo de pacientes con TAC anormal la mayoría presentaron un Glasgow inicial de 13 puntos, aunque llama la atención que un número importante el Glasgow inicial fue de 15 puntos (35.44%) estando ubicados el menor número de pacientes en el rango de 14 puntos. Stein y Rose encontraron un 18% de pacientes con  TAC anormal con Glasgow inicial entre 15 y 14 puntos y del 40% con valor de 13.

Estos datos muestran que tampoco existe relación directa entre la puntuación del Glasgow inicial y la posibilidad de lesiones estructurales del encéfalo ocasionadas por el trauma y demostradas por la TAC. Aunque se han descrito subclasificaciones clínicas de los pacientes con trauma craneoencefálico leve [3,15,9] pensamos que lo más útil en estos cosos es seleccionar a los pacientes susceptibles de estudio tomográfico sobre bases clínicas y recalificar los mismos sobre la base de los hallazgos en este examen tal y como lo proponen Williams, Levin y Eisenberg [15].

Constituye un criterio prácticamente unánime que  la práctica del estudio tomográfico del cráneo es esencial para un grupo importante de los pacientes con trauma craneoencefálico leve trayendo consigo las siguientes ventajas: Demuestra lesiones estructurales del cráneo o el encéfalo que pueden ser susceptibles o no de intervención neuroquirúrgica y que no son evidenciados por el examen físico; sirve de alerta sobre la posibilidad de complicaciones estableciendo un pronóstico para estos pacientes; optimiza el momento del tratamiento nuroquirúrgico y determina cuales pacientes deben ser admitidos en el hospital para observación disminuyendo los costos hospitalarios [5,4,6].

Las anormalidades encontradas en la TAC en nuestro grupo de pacientes tiene diferencias con algunos de los trabajos publicados. Fueron más frecuentes en orden la contusión encefálica sin efecto de masa, la fractura lineal de la bóveda craneana,  la contusión encefálica con ligero efecto de masa, el hematoma intraparenquimatoso y la hemorragia subaracnoidea. En el estudio de Rose ya citado conocido como “ Talk and die “el 75% de los pacientes que se degradaron presentaron hematomas Intracraneanos y solo el 25% contusiones encefálicas. Steven et al en un estudio más reciente reportan que las lesiones más frecuentementemente encontradas en la TAC de cráneo en este grupo de pacientes son la contusión cerebral seguido de la hemorragia subaracnoidea y el hematoma subdural [3].

Los hallazgos de la TAC fueron también diferentes de acuerdo al Glasgow inicial . En los que éste fue de 15 puntos se vio con mayor frecuencia la contusión encefálica sin efecto de masa. Los que presentaron 14 puntos mostraron con mayor frecuencia la fractura lineal de la bóveda craneana, la contusión encefálica con ligero efecto de masa y el hematoma intraparenquimatoso. Idénticas alteraciones se detectaron en los pacientes con Glasgow inicial de 13 puntos. Estos resultados pudieran evidenciar una relación directa entre la puntuación del Glasgow inicial y la severidad de la lesiones observadas en la TAC de cráneo.

Intervenciones Neuroquirurgicas:    

El 17.06% de los pacientes en esta serie requirieron intervención neuroquirúrgica siendo más frecuente de forma significativa la esquirlectomía que se acompañó de la evacuación de masas intracraneales ( hematomas o contusiones ) así como plastia dural cuando fue necesario. Stein y Rose reportaron la necesidad de estos procederes  en el 5% de los pacientes con Glasgow inicial entre 15 y 14 puntos y del 10% en los pacientes con 13 puntos [3], en otros reportes esto valores han oscilado entre 1.2 y 4.1%.

Interpretamos que estos valores que reportamos en este estudio y que superan los anteriores se deben a la política de nuestro servicio de manejar mediante resección quirúrgica a todas las lesiones intracraneales con efecto de masa significativo que incluyen las lesiones focales con luxación de línea media mayor a 4 mm, o cuando existe hipertensión intra craneana, registrada de forma invasiva y no adecuadamente controlada con el tratamiento farmacológico, sobre todo en las lesiones del lóbulo temporal, así como aquellos casos portadores de un trauma craneal penetrante.

Análisis de la mortalidad:

La mortalidad encontrada en esta serie de 3.57% es similar a la reportada en trabajos recientes [3]. Aunque éste es un valor bajo respecto a lo reportado por ejemplo con el trauma craneal grave, hemos constatado en nuestra práctica médica que éste es un hecho rechazado desde el punto de vista social acompañado con frecuencia de insatisfacciones familiares.

Pensamos que la denominación de los pacientes con Glasgow inicial entre 15 y 13 puntos como portadores de un trauma craneoencefálico “ leve” subestima el riesgo potencial de complicaciones neurológicas a que están sujetos. Nuestro estudio muestra que la mayoría de los fallecidos presentaron Glasgow inicial de 13 puntos y un 33.33% tuvo un valor de 15 puntos, es decir, no existe relación directa entre la puntuación del Glasgow inicial y la mortalidad en los pacientes con trauma craneoencefálico leve.

Pensamos que en este grupo de pacientes no debe establecerse el pronóstico sobre la única base de la puntuación del Glasgow inicial, éstos pacientes deben ser sometidos a otras clasificaciones basadas fundamentalmente en los hallazgos de los estudios imagenológicos así como aumentar la información a la población y al personal de la salud menos familiarizado con el tema sobre las particularidades de los enfermos con esta variedad de trauma. Podría ser más acertado denominar a los pacientes, de acuerdo al puntaje del Glasgow inicial, como con bajo, intermedia o alta puntuación en vez de denominarlos como con trauma craneoencefálico leve, moderado o grave.

CONCLUSIONES:

§       En los pacientes con trauma craneoencefálico leve no existe relación directa entre la puntuación de Glasgow inicial y la posibilidad de degradación neurológica subsiguiente, la presencia de lesiones estructurales craneales o encefálicas, necesidad de intervención neuroquirúrgica urgente y la mortalidad debido a complicaciones neurológicas.

§       La clasificación de estos pacientes basada en los hallazgos de la TAC de cráneo brinda un pronóstico sobre bases más objetivas y de mejor comprensión por el personal no familiarizado con el tema, además permite la realización de intervenciones terapéuticas en pacientes con mejor situación clínica.

BIBLIOGRAFÍA:

1.      Alves MW, Joe AJ. Post- traumatic Syndrome. En: Youman´s, eds. Naurological Surgery. Philadelphia: Ed: Saunders ; 1990 .p.2230-42.

2.      Becker PD, Gade FG, Miller DJ. Prognosis after head injury. En: Youman´s, eds. Naurological Surgery. Philadelphia: Ed: Saunders ; 1990 .p.2194- 2229.

3.      Francel P, Alves WM, Jane AJ. Mild Injury in Adults. En:Youman´s, eds. Naurological Surgery. Philadelphia: Ed: Saunders; 1996 .p.1595-1617.

4.      Gómez PA, Lobato RD, Ortega JM, De la Cruz J. Mild head Injury: differences in prognosis among patients with Glasgow Coma Score of 13 to 15 and analysis of factors associated with abnormal CT finding. Br J Neurosurg. 1996; 10: 453-60.

5.      Ingebrigtsen T, Wa Ingebrigtsen T, Waterloo K, Jacobsen AE, Langba KKB, Rommer B. Traumatic Brain damage in minor head injury: Relation of Serum S-100. Neurosurg. 1999; 45: 468-76.

6.      Kakarieka A, Brackman R, Schakel HE. Clinical significance of finding of subarachnoid blood on CT scan after head injury. Acta Neurochirurgica. 1994; 129: 1-5.

7.      Katz ID, Alexander PM. Traumatic brain injury. Predicting course of recovery and outcome for patients admitted to rehabilitation. Arch Neurol. 1994; 51: 661-70.

8.      Lang EW, Chesnut MR. Intracranial Pressure. Monitoring and Management. Neurosurgical Intensive Care. 1994; 5: 573-604.

9.      Levin SH. Outcome from mild head injury. En: Narayan RAJ, Wilberger EJ, Povlishock TJ, eds. Neurotrauma. EUA: Ed: McGraw-Hill. 1996 .p.540-89 .                                                                                          

10.  Maroon CJ, Lovell RM, Norwing J, Podell K, Powell WJ, Hartl R. Cerebral concussion in athletes: Evaluations and nauropsycological testing. Neurosurg. 2000; 47: 659- 72.

11.  Marshall FL. Ead injury: Recent past, present and future. Neurosurg. 2000; 47: 546-61.

12.  Masferrer R, Masferrer M, Prendergast V, Harrington RT. Grading scale for cerebral concussions. BNI QUARTERLY. 2000; 16: 4-9.

13.  Unterberg WA, Kiening LK, Härtl R, Bardt T, Sarrafzadeh SA, Lanksch RW.Multimodal monitoring in patients With head injury: Evaluation of the effects of treatment on cerebral oxigenation. Journal of Trauma. 1997; 42: 532-37.

14.  Valverde CG, Peña GMJ, Avendaño P, Ruiz MJJ. Lesiones intracraneales múltiples en paciente con trauma craneal leve. Neurocirugía. 2000;11: 130-33.

15.  Williams DH, Levin HS, Eisinberg HM. Mild head injury classification. Neurosurg. 1990; 27: 422-28.


 

Tabla 1

Degradación del Glasgow en relación al tiempo después del ingreso y el

Glasgow inicial.

 

 

 

Glasgow Inicial

 

Tiempo de degradación después del ingreso

 

Menos de 6 horas

6 – 24 horas

25-48 horas

Total

%

15

1

4

0

5

35.71

14

0

1

0

1

7.14

13

2

3

3

8

57.14

Total

3

8*

3

14 n=252

            5.5

%

21.42

57.14

21.42

 

    P=0.0498.

                          

Fuente: Encuesta.                                                                                 

 

 

 

TABLA 2.

Frecuencia de anormalidades de la TAC de cráneo respecto al Glasgow inicial.

 

15

14

13

Total

%

Normal

10

5

4

19

24.05

Anormal

18

11

31

60*

75.95

Total

28

16

35

79

100

%

 

35.44

20.25

44.30

 

 

 

Estudio tomografico

 

 

Glasgow inicial

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                          P=3.397E-08                                               

 

 

 Fuente: Encuesta.                                        

 

 

 

 

TABLA 3.

Relación entre anormalidades de la TAC de cráneo y el Glasgow inicial.

 

 P=0.0534                                                                                                                  

 

Anormalidad de la TAC

Glasgow inicial

n=60

 

15

n=18

14

n=11

13

n=31

Total

%

Contusión encefálica sin efecto de masa

8*

2

5

15

25

Fractura lineal de bóveda craneal

3

3

8

14

23.73

Contusión encefálica con ligero efecto de masa*

2

3

9

14

23.33

Hematoma intraparenquimatoso

1

3

5

9

15

Hemorragia subaracnoidea

3

2

3

8

13.33

Contusión encefálica con importante efecto de masa**

 

0

0

4

4

6.66

Contusión encefálica múltiple

1

1

2

4

6.66

Fractura de base craneana

1

0

3

4

6.66

Fractura craneal deprimida

1

0

2

3

5

Hematoma subdural agudo

1

0

2

3

5

Lesión axonal difusa moderada

1

0

1

2

3.33

Hematoma subdural crónico

1

0

1

2

3.33

Hemorragia intraventricular

0

0

1

1

1.66

Neumoencéfalo

0

1

0

1

1.66

Total

23

15

46

84

 

Luxación de línea media menor a 4 mm.

**Luxación de línea media mayor a 4 mm                                  

 

Fuente:Encuesta
TABLA 4.

Frecuencia de intervenciones Neuroquirurgicas

 

 

 

Tipo de intervención

No de pacientes

%

Esquirlectomía

22

51.16*

Craneotomia localizada

9

20.93

Trauma flap

7

16.27

Trépanos evacuadores

3

6.97

Trépanos exploradores

1

2.32

Reparación de herida epicraneal

1

2.32

Total         (n=252)

43

17.06

P=6.234E-03                                                                                                                              

 

 

Fuente: Encuesta                                   

 


           TABLA 5.

 

Relación entre fallecidos y el Glasgow inicial

 

Glasgow inicial

No de pacientes

%

n=9

15

3

33.33

14

1

11.11

13

5

55.55

Total n=252

9

3.57

 

Fuente: Encuesta

 

Ir a Temas Libres      Home Page     Ir a Conferencias

Copyright © 1999 - 2002, Neurocirugía´02